Con ocasión del anuncio del gobierno nacional, acerca de la nueva reforma a la justicia, me surgió la necesidad de referirme a un tema que nos toca a todos, aunque no todos lo toquemos. Se trata de las reformas que se le practican con tanta desfachatez a nuestra Constitución nacional. Para comenzar a hablar de este tema, es importante aclarar que las constituciones, contrario a lo que la doctrina dice y lo que las personas creen, no son producto del “poder constituyente” (es el poder que recae en cada uno de los habitantes del territorio….. bla, bla, bla, bla, etc, etc, etc.), en otras palabras, de la voluntad del pueblo o producto del inconciente colectivo, ¡que más quisiéramos!. Por desgracia, todos sabemos que estos “cambios” en los ordenamientos políticos de las naciones, obedecen más a intereses particulares que a generales. Prueba de esto, es que los cambios sociales que se deberían versen entre una Constitución y otra, no son tan notorios como deberían, sin embargo, los cambio...